Taller de Innovación desde el Ecodiseño

Para aquellos interesados en los temas de la sostenibilidad desde el diseño, estaremos realizando un taller el próximo Martes 29 de Octubre en Impact Hub Bogotá.

Contaremos con la participación del ingeniero chileno Alejandro Chacón experto en desarrollo de producto y ecodiseño. Es además director de Ecodiseño.cl, empresa dedicada a la consultoría de ingeniería y diseño en Chile. En Agosto participó en la 6a Conferencia Internacional de Life Cycle Management (Suecia) en la sesión de Innovación y Desarrollo de Producto. 

Taller de innovación de producto desde el ecodiseño
Fecha: Martes 29 de Octubre de 2013
Hora: 4-8pm
Lugar: Impact Hub Bogotá Calle 69 No. 6-20

Ecodiseño Oscar Cuervo Diseño Colombia Bogotá
Ecodiseño Alejandro Chacón Diseño Colombia Bogotá Chile

El Costo de la "Mala Fe" en los Ecodiseños

Lucas Ivorra Opinión Diseño Sostenible


¿Qué pasaría si confiáramos en los ciudadanos que viven en la misma ciudad que uno, en los turistas y otros visitantes que llegan a la ciudad donde uno habita?
¿Necesitaríamos comprar dos candados, uno para el locker y otro para la bicicleta? ¿Necesitaríamos invertir en un sistema de registro de datos? ¿Tendríamos que contratar a una persona exclusiva para cuidar esta infraestructura? ¿tendríamos que comprar alguna silla para el vigilante? ¿tendríamos que pagar por las cadenas para asegurar las bicicletas a la infraestructura? ¿cuánto termina costando esa desconfianza en los demás?




¡Es un gusto saludarlos de nuevo!

Quisiera comenzar preguntándoles lo siguiente: ¿Confían en los demás? Si yo les preguntara cuánto confían en los demás ciudadanos del lugar en donde habitan, ¿qué responderían? Pensemos en un caso concreto: ¿será posible que yo pueda confiar en que todos los ciudadanos dispondrán la basura de forma adecuada en los lugares dispuestos para ello? ¿Acaso todos los ciudadanos cuidarán todos y cada uno de los mobiliarios, luminarias, señales, entre otros, de la ciudad? Me atrevo a pensar que muy probablemente su respuesta tienda a ser negativa en estos casos, aunque esto no quiere decir que, de hecho, sí haya muchas personas que cuiden lo que nos rodea en la ciudad. 

Recordemos el ejemplo del agua embotellada: en ciudades como Bogotá (Colombia), la Empresa de Acueducto y Alcantarillado ha demostrado en varias ocasiones que el agua que entrega es potable y apta para el consumo humano; basta también con ir al Parque Nacional Natural Chingaza (de donde la ciudad obtiene la mayor cantidad del agua que consume), a pocas horas de la capital colombiana, para darnos cuenta de la pureza del agua. Con lo anterior me pregunto: ¿cómo han logrado las compañías que venden agua embotellada convencer a algunos de que el agua de la llave es dañina y es mejor consumirla en botellas? Es más, ¿cómo han logrado convencer a algunos consumidores que, en casos como el de Bogotá, es una buena idea comprar agua embotellada importada? En este caso algunos prefieren incurrir en gastos adicionales, pagando por algo que puede obtener por mucho menos valor: el agua... todo por el miedo y la incertidumbre sobre si el agua de la llave realmente es potable. 

Ahora bien, tomando como ejemplo la imagen que acompaña este artículo, existen muchos otros casos en los que el miedo y la mala fe ocasionan que los costos de los proyectos (y el precio que pagamos al final todos los consumidores y el ambiente) sea mayor al que realmente podría ser: me explico, si uno ve el ciclo-parqueadero de la imagen, rápidamente se descubre que, para que uno pueda finalmente colgar la bicicleta posiblemente hay que incurrir en lo siguiente:
  • Comprar dos candados: uno para asegurar la bicicleta, y otro para asegurar el locker, con sus correspondientes llaves y llaveros.
  • Lo anterior implica que los soportes de las bicicletas y los lockers tengan que incluir cadenas y argollas para que puedan asegurar los candados.
  • Usar hojas de papel (y su correspondiente soporte rígido para escribir) para registrar los datos de la persona que deja su bicicleta. Además, contar con algún elemento de escritura para registrar los datos.
  • Adicional a esto hay que contratar una persona de vigilancia permanente que vele por la integridad de este ciclo-parqueadero, las bicicletas y los lockers (entiendo lo que pueden pensar: se está generando empleo, y estoy de acuerdo, y gracias a estas personas que velan por nuestra seguridad, nosotros podemos vivir más tranquilos. La reflexión apunta en este caso a recordar cómo viven algunas personas en pueblos pequeños, donde poca vigilancia de sus viviendas y bienes se necesita, porque las personas están ocupadas sembrando el campo, criando animales, entre otras actividades, todos se cuidan entre ellos, y nadie busca realmente hacerle daño a otro... esto parece sacado de un cuento de hadas, pero sí sucede todavía)
  • Finalmente, hay que incurrir en el costo del mobiliario y otros que sirvan para asegurar un espacio adecuado de trabajo para esa persona de vigilancia.

Veamos otros ejemplos:
  • Algunas estaciones de sistemas integrados de transporte, que están ubicadas en zonas de alto riesgo de seguridad (por vandalismo, pandillas, etc.) tienen refuerzos en sus estructuras, vidrios de seguridad más gruesos, etc. De nuevo, ¿por qué no buscar cómo se podría confiar en que los ciudadanos, no importa la zona de la ciudad, cuidarán la infraestructura de un sistema de transporte en vez de incurrir en gastos adicionales reforzando esas mismas estructuras?
  • Un ejemplo que también preocupa: en algunos restaurantes suelen entregar una porción de pan adicional (gratis) como acompañamiento a lo que uno pida para desayunar, almorzar o comer. Sin embargo, no todas las personas lo consumen, entonces pregunto: ¿qué pasa con ese pan que es entregado al cliente del restaurante pero no es consumido? Hace poco fui a un restaurante de comida rápida y pedí una hamburguesa; cuando me entregaron el pedido fui hasta la mesa para comer la hamburguesa, pero al destaparla descubrí que no era la que había pedido; luego fui a pedir que me la cambiaran por una como la que yo había solicitado, pero me preocupó ver que iban a desechar la que yo les estaba entregando. Averiguando por qué lo iban a hacer, me comentaron que tenían que botar esa hamburguesa porque ya se había salido del control del restaurante y no podían garantizar su inocuidad para volver a servirla, aún cuando yo ni siquiera había tocado la hamburguesa... lo que pasa es que ellos no tenían forma de comprobar que lo que yo les decía era cierto (aun cuando sí era cierto), y optaban por evitar cualquier riesgo. Pregunta: si yo les estaba diciendo la verdad, ¿por qué no me creyeron? Si me creyeran, seguramente no botarían esa hamburguesa y, si bien no necesariamente la podrían servir de nuevo a un cliente, podría quedar para consumo interno de los colaboradores del restaurante, o para compostaje, o para alimentos para animales, pero definitivamente no para desecharla.

Ahora bien, ¿cuánto creen que cuestan esas medidas adicionales que las industrias, los gobiernos, las instituciones en general, tienen que tomar para prepararse ante los riesgos derivados de la aparente imposibilidad de comprobar si podemos confiar en todo lo que todas las personas hagan y digan?

Si confiáramos en todos los seres humanos que nos rodean (y todos los seres humanos que nos rodean actuaran de buena fe), ¿no podríamos pensar en que los productos y servicios podrían ser más económicos, más sencillos, se podrían fabricar con menos materias primas, se necesitarían menos formatos, firmas, autenticaciones, certificaciones, papel, elementos de escritura, etc., etc., etc.? 

Quedan muchas preguntas y la reflexión sobre cómo nos aproximaremos a los proyectos: ¿diseñamos sistemas de bicicletas compartidas con sistemas de localización GPS, marcos y otros accesorios a prueba de vandalismos, entre otros, o mejor buscamos que los seres humanos que usarán esas bicicletas actúen de buena fe y cuiden esos bienes que están para su servicio y para el de los demás ciudadanos que comparten la misma ciudad? ¿qué resultará más costoso para la sociedad y la naturaleza? 

No es cuestión de ser 100% ingenuo, pero sí buscar la manera de atender las necesidades básicas (la esencia de un proyecto) antes de trabajar sobre la “superficie” del mismo.


  • @LucasRIvorraP
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...