Diseño sostenible en la realidad salvadoreña

El Salvador siempre se ha visto como un país con demasiados problemas, desde la guerra civil hasta la reciente categorización cómo uno de los paises mas violentos de latinoamerica. Los noticieros pasan noticias de homicidios y de violencia todos los días y da la impresión que nada se puede hacer. Por otro lado vemos un movimiento que nos deja ver las bellezas de nuestro país y de su gente con el fin de promover el turismo internacional y sobretodo el nacional. Nos hemos dado cuenta cada vez más del potencial salvadoreño de desarrollar productos y servicios con calidad internacional. 

Es el turno de los diseñadores de sembrar proyectos de sostenibilidad. Tenemos un mundo por descubrir. Poco a poco vemos más iniciativas que van más allá del beneficio propio, y muchas comunidades toman ventaja. Los salvadoreños necesitamos ayuda, ¿por qué no ayudarnos entre nosotros? Unos tenemos las ideas, otros las habilidades y recursos para hacerlas realidad. Implementando buenos proyectos de diseño sostenible podríamos crear una mejor imagen de El Salvador en el extranjero y en el interior del país. Podemos llegar a crear una red de sostenibilidad que incluya desde la persona que obtiene o produce la materia prima hasta la persona que lo compra con el sentido de obtener algo bueno y que ayude a los demás y al medio ambiente. A la hora de diseñar de manera sostenible hay que empezar a dejar de pensar en el producto tangible, más importante aún es todo el involucramiento social que promueve el desarrollo de las personas creando así una reacción en cadena: si las personas están bien, el pueblo está bien.

Por el momento se realizan proyectos con comunidades que son conocidas por ser buenas en algo. Esté el ejemplo de Guatajiagua en Morazán que su gente es conocida por mantener la tradición de producir cerámica con barro negro. Es un conocimiento que ha ido pasando de generación en generación, sin embargo no pasaban de las típicas artesanías y por lo tanto estaba perdiendo mercado. Lourdes Mena vió una oportunidad allí, y junto con la comunidad de Guatajiagua diseñó un jarrón de barro negro con una aplicación exterior de metal. Con esto logró reactivar la actividad artesanal de la comunidad y alcanzar una calidad tipo exportación.

Enviado por Roberto Juarez
Estudiante de Diseño Industrial en El Salvador
lou760@gmail.com
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