Despertando la conciencia

Durante varias décadas el diseño se ha encargado de alimentar a las manadas de consumidores hambrientos con una infinidad de productos 'novedosos'. La cultura del diseño dirigido al consumo esta relacionado con el deseo humano de progreso, cambio y desarrollo. de esta manera, el diseño se encarga de hacer más popular, novedoso y atractivo productos que ya de por si contienen estos atributos. Mientras más productos nuevos sean diseñados, más diseño será deseado y consumido.

Tal es la voracidad del modelo de consumo y de la respuesta instantánea de la industria del diseño que tan solo un seis meses son suficientes para discontinuar productos. Lo nuevo se vuelve obsoleto y lo nuevo vuelve a ser re-deseado. A través de esta persistente inhabilidad para satisfacer este modelo de mercadeo y diseño e encarga eficientemente de crearnos sensaciones de 'querer tener', un fuerte sentimiento de deseo por los objetos que se termina ubicando en lo más profundo de la psique de nosotros, los consumidores.

Deseo, consumo, desecho y nuevamente deseo. Esto constituye una secuencia ilimitada de insatisfacción representado en los procesos ecológicamente insuficientes que vemos hoy en día. La proliferación de objetos dan testimonio del grado de individualismo que hemos alcanzado, creyendo que somos los dueños de todo lo que vemos, nos hemos olvidado que aún hacemos parte de la biosfera y que es allí donde va a parar todo eso que consideramos 'basura'.

Para nosotros, los diseñadores industriales, el desarrollar nuestra profesión en un contexto caracterizado por la producción en masa y volumen de producción, es lo determina el éxito de un producto. Es entonces donde lo local se tiene que convertir en internacional, lo autentico y original debe ser producido en masa para alcanzar a ese mercado global. Vale aclarar que en términos ecológicos la producción en masa no significa un impacto negativo. Sin embargo, a medida que los volúmenes aumentan, también aumenta la carga en el medio ambiente y esa responsabilidad de los diseñadores.

Es entonces donde en esta clase de escenarios que la oportunidad golpea a la puerta. El diseño sostenible funciona hoy en día a través de la pequeña escala, la exclusividad de objetos y , en muchos casos, el elitismo. Hablar de diseño sostenible es hablar de reducción de impactos, es por eso que el diseñador debe buscar en donde se generen los mayores impactos para encontrar las nuevas oportunidades.

El diseño sostenible no debe ser simplemente una actividad marginal reservada solo para un grupo de diseñadores con vocación ética y ecológica. En nuestros países latinoamericanos, donde la desigualdad social y ambiental parecen no tener solución, los diseñadores pueden encontrar las oportunidades para liderar ese despertar de conciencia que puede generar un impacto en gran escala.


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