Buscan desestimular el uso de la bolsa de plástico en el mercado y volver a la de tela o el canasto - Articulo de El Tiempo (26 de Julio 2009)

En ese sentido apuntan, precisamente, los dos proyectos de acuerdo que el Concejo de Bogotá aprobó y que pasaron a sanción del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno.

En la época de nuestros abuelos el mercado se cargaba en canastos, las frutas en cestas, las panelas y los granos en talegos de lonas, y los alimentos comprados al por mayor en cajas.

Esas costumbres cambiaron después de los años 70, al dispararse el uso de las bolsas plásticas en los supermercados y en los comercios que las regalan a los clientes con las compras. Y en las casas se volvieron indispensables para echar la basura.

Ahora, al seguir una tendencia mundial y de la que no es ajena Colombia, se busca que a través de las campañas y las normas se desestimule el uso de la bolsa plástica, por su alto impacto ambiental negativo. En ese sentido apuntan, precisamente, los dos proyectos de acuerdo que el Concejo de Bogotá aprobó y que pasaron a sanción del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno.

Las iniciativas, que son de los concejales Carlos Roberto Sáenz y Celio Nieves (Polo), plantean, en primer lugar, que a través de un programa ecológico se promueva la sustitución progresiva de las bolsas plásticas por las de tela y yute, los canastos y otros productos no contaminantes.

En segundo término, que el Gobierno Distrital incentive en la población el consumo responsable, la elección de productos y servicios "no solo con base en su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social". Para ello, se pide que el Distrito inicie una campaña del consumo responsable, en la primera semana de diciembre.

En otros países como España y Chile las acciones han sido más tajantes: en el primero, ese tipo de bolsa quedará eliminado del mercado desde el 2012, y en el segundo, se planea a partir del 2011.
Hay 2.000 fábricas de plásticos
En el país hay cerca de 2.000 empresas que fabrican plásticos, de las cuales hay cerca de 100 en Bogotá que producen bolsas de este material, según la presidenta de la Asociación de Recicladores de Bogotá (ARB), Nora Padilla.

Sobre el consumo de tales talegas no hay cifras concretas, pero se advierte su alto uso con datos como el que registra una de las grandes superficies como Carrefour: al año distribuye 100 millones de bolsas plásticas.

Al menos, de las 6.000 toneladas de basuras que se arrojan al relleno sanitario Doña Juana diariamente, 840 (14 por ciento) son materiales plásticos, la mayoría bolsas.

Para disminuir su consumo, el Ministerio de Ambiente inició hace dos años el Programa de Uso Racional de las Bolsas Plásticas, que fue acogido por el sector privado (Cerrejón, Carrefour y Éxito). Inclusive, la Asociación Colombiana de Plásticos (Acoplásticos) respaldó esa campaña, por cuanto -dijo su presidente, Carlos A. Garay- "hay uso indiscriminado de las bolsas y no hay un plan para el manejo integral de estos residuos. Por eso uno las ve por las calles".

Desde el 2006, Carrefour y el Grupo Éxito (Pomona, Éxito, Carulla, Ley y Surtimax) promueven entre sus clientes el uso de las bolsas de tela reutilizables, que tienen 5 años de vida útil. La gerente de Responsabilidad Social de Carrefour, Marcela Romero, afirmó que ya han distribuido 100 mil.Cada bolsa cuesta 5.900 pesos.

El grupo Éxito entrega bolsas biodegradables y cuando un cliente usa las talegas reutilizables, le suman 10 puntos a su tarjeta Éxito. Según esta compañía, la campaña ha servido para disminuir en sus almacenes un 30 por ciento el empleo de las talegas plásticas. También hay organizaciones, como Amoq Pacha (integrada por jóvenes de la localidad de Tunjuelito), que promueven en los supermercados del barrio, el no uso de esa bolsa.

Minambiente incentiva también el reúso de esta talega. Sin embargo, Padilla, sostuvo que "como no hay una buena selección en la fuente, las bolsas las entregan sucias y, por eso, su porcentaje de recuperación es aún muy bajo".

El concejal Sáenz admite que cambiar las costumbres en la población no será fácil, "pero hay que trabajar para que se vuelva al antiguo uso de la bolsa de tela y el canasto. Para eso hay que contar con las grandes superficies y el estímulo a la producción de los empaques biodegradables", apuntó.
Lo que han hecho en otros países
En Chile , donde se consumen 3.000 millones de bolsas plásticas al año, avanza un proyecto de ley que prohíbe, a partir del 2011, la producción, importación, distribución y venta de las bolsas plásticas. El año pasado, además, allí se hizo la campaña 'Más ambientes y menos bolsas' para reducir su utilización.

En los Ángeles, California (Estados Unidos), a partir de julio del 2010 no habrá más bolsas plásticas y empaques de goma-espuma en los comercios.

España, que es el primer productor europeo de bolsas de un uso y el tercer consumidor de las mismas, el Plan Nacional Integrado de Residuos determinó que este producto debe estar eliminado del mercado en el 2012.

Si este programa no funciona, el Gobierno tiene la facultad para gravar con un impuesto esa talega, para así desestimular su uso, como ya ocurre en otros países europeos: Irlanda, Bélgica (donde a la entrada de los almacenes hay cajas para que los clientes echen los productos) y Alemania.

En este último país, se le declaró la guerra al plástico y las bolsas se venden (cuestan entre 300 y 600 pesos cada una). Por ello, se generó la costumbre entre la población de llevar talegas de tela al supermercado.

En China se prohibió la entrega gratuita de ese artículo, mientras que en Bangladesh suspendieron su utilización.

Las razones que han llevado a la prohibición o uso más racional de esos empaques son varias: según su tamaño y grosor, demoran entre 100 y 400 años en descomponerse; terminan en los mares como alimento accidental y hasta mortal para la fauna marina; gastan recursos como el petróleo y el gas natural requeridos para su fabricación; caen a los ríos y alcantarillados taponándolos y provocando inundaciones, como ha ocurrido en Bogotá.

Definición de diseño sostenible

Tomado de: 
Sustainable Design: An option for genuine community development 
(2008) Oscar Andrés Cuervo


Inicialmente la consolidación de la revolución industrial y la formación de las primeras ciudades en el siglo XIX hicieron que la demanda de productos de la creciente población urbana aumentara. Productos que inicialmente eran exclusivos de la clase más pudiente de la sociedad fueron accequibles a la creciente clase media urbana y adicionalmente la producción industrial ayudo a que se creara el consumo de productos. La idea de bienestar se basaba en la democratización del acceso entendido como el proceso que permite más tiempo libre y más oportunidades para los consumidores. Con la premisa de la democratización del acceso y la libertad individual, los primeros diseñadores utilizaron el diseño para generar productos eficaces, de fácil acceso, y sobre todo, estéticamente atractivos.

Los orígenes del diseño sostenible están en la década de 1970 cuando uno de los pioneros de los cambios dentro del diseño industrial, el italiano Víctor Papanek, en su libro Diseño Real: Ecología Humana y el cambio social, explico la forma en que el diseño de la posguerra se centró más en la creación de necesidades artificiales en lugar de las necesidades esenciales y fundamentales. En su análisis sugiere que las necesidades básicas son generalmente más difíciles de cumplir para los diseñadores y son mucho menos rentables para las empresas.

Podemos decir que el diseño sostenible busca generar soluciones a través de servicios y estilos de vida pero no exclusivamente a través de objetos. Con el fin de introducir una definición elaborada de diseño sostenible es necesario mencionar los sistemas sostenibles, que básicamente, se refieren a cualquier tipo de red o servicio social que puede existir y replicarse. Además de sistemas sostenibles hay otros principios dentro del diseño sostenible: a) coherencia con los principios fundamentales del diseño - sociales, culturales, ambientales y culturales, b) el uso de materiales de baja intensidad energética, en referencia a la eficiencia de los sistemas de producción; y c) la alta calidad dentro del contexto, refiriéndose a la integración de los sistemas de producción y consumo dentro de un contexto de calidad de vida establecido por la misma comunidad. Por último cualquier tipo de resultado obtenido para satisfacer la necesidad debe ser sostenible a largo plazo entendiéndose como un proceso que permita una comunidad lograr un resultado a través de estrategias de diseño.

Enzio Manzini sugiere como definición de diseño para la sostenibilidad:

"Diseño para la sostenibilidad es un diseño estratégico de la actividad que transforma los sistemas existentes y crea otros nuevos caracterizados por materiales de baja intensidad energética y una alta potencialidad para la regeneración de los contextos de la vida".




El diseño sostenible de acuerdo con el diseñador brasileño Aguinaldo Dos Santos tiene dos enfoques diferentes. El primer enfoque es la utilización de la dimensión humana para generar un cambio colectivo. En este enfoque Dos Santos explica tres niveles diferentes: a) el cambio individual, que se basa en el cambio de comportamiento personal a través de estímulos gratificantes a fin de obtener un cambio hacia la sostenibilidad, b) el cambio colectivo, con la participación en un continuo proceso de adaptación en el que el individuo cambia el grupo y el grupo cambia el individuo a través de mutuos objetivos, funciones, normas y valores; c) el cambio sistémico, entendiendo a la sociedad como una composición entre subsistemas relacionados en el que cualquier cambio en una parte del sistema tendrá un efecto en otras partes del sistema y, eventualmente, una influencia en el rendimiento global.

Otro enfoque habla de un cambio emergente que significa que en lugar de tomar un proyecto de formar vertical, se toma como un proceso abierto y continuo donde los cambios emergentes se toman como parte fundamental de las soluciones. Como principales características de este enfoque están: el reconocimiento de las estructuras de la comunidad, la comprensión de la cultura local, el aprendizaje de canal para la participación de la población y el papel del diseñador como un facilitador.

Por último es importante destacar el papel del diseñador para consolidar el cambio de paradigmas dentro del diseño enfocado a la sostenibilidad, siendo necesario el conocimiento de los diseñadores para motivar y orientar a la comunidad para identificar sus necesidades y generar soluciones trabajando bajo la misma visión común de un futuro sostenible.

La mejor publicidad para salvar el planeta

Desde el 2001, la organizacion Advertising Community Together, ha estado reuniendo varias piezas publicitarias que promueven la comunicacion de la sosteniblidad ambiental y el desarrollo y responsabilidad social. Esta muestra tiene la intencion de resaltar la creatividad de los publicistas como herramienta de puede ser utilizada para hacer frente a los problemas ambientales y sociales alrededor del mundo.

La muestra total cuenta con 2,500 piezas de mas de 40 paises en una coleccion que va desde temas los temas ambientales hasta los sociales: desde deforestacion hasta reciclaje.

Vea mas ejemplos en The Guardian:

Entre el oro y el agua - Enrique Santos (El Tiempo 10 de Mayo de 2009‏)

Que un gobierno que no ha construido una carretera decente en siete años se empeñe en hacer la Vía Panamericana por el Darién puede parecer una incongruencia. Pero, más grave, puede terminar en una catástrofe ecológica.



Sacar una vía hasta el Pacífico y comunicar a Colombia con Panamá por carretera han sido viejas obsesiones de Álvaro Uribe, desde la Gobernación de Antioquia. Comenzarán a volverse realidad con la licencia ambiental que, tras 15 años de discusiones, se le otorgó hace tres semanas al proyecto Las Ánimas-Nuquí, primera parte de un ambicioso plan vial para el Chocó.

El debate sobre si se debe construir o no en una de las zonas con mayor riqueza en biodiversidad del mundo tiene larga historia en Colombia. La tentación de 'destaponar' el Darién con la Vía Panamericana la han tenido varios gobiernos, pero ninguno se atrevió. Es demasiado imprevisible el impacto sobre un lugar singular del planeta, sostén clave del corredor biológico mesoamericano, que ha alimentado el intercambio de vida silvestre entre Norte y Suramérica por millones de años. Razón principal para que la Unesco declarara esta zona como patrimonio de la humanidad.

Con la luz verde a la vía Las Ánimas-Nuquí, serán parte del pasado los tiempos en que era intocable la mundialmente reconocida biodiversidad chocoana. Este primer tramo del proyecto afectará cuatro grandes ecosistemas: el Baudó, las cuencas de los ríos San Juan y Atrato y la costa de Tribugá. Ambientalistas y ex ministros del ramo han advertido sobre los irreparables daños ecológicos y el grave error histórico que esta decisión conlleva.

El Gobierno arguye que las comunidades chocoanas reclaman la carretera por el "progreso" y las compensaciones económicas que ofrecerá. Pero nada compensaría la degradación irreversible de un excepcional tesoro natural, ni el desplazamiento de los pobladores nativos por los consabidos proyectos agroindustriales que sí traerá la vía.

Sobre la Panamericana cabe recordar que Panamá no quiere que se construya una carretera hasta su frontera. Se opone férreamente, pese a la insistencia del presidente Uribe, y no tiene intención alguna de facilitar la interconexión a través del Darién. El nuevo presidente, elegido el pasado domingo, no cambiará esta posición.

Las carreteras en Baudó y Darién son apenas uno de los proyectos del Gobierno que indican que en estos tiempos de crisis económica la política ambiental puede sufrir preocupantes virajes.

La mina de oro La Colosa, en Cajamarca (Tolima); el puerto Mingueo-Dibulla, en La Guajira; la hidroeléctrica de El Quimbo, en Huila, y la represa Urrá II, en Córdoba, son todos megaproyectos por decidir, que pueden afectar ecosistemas, sitios sagrados, comunidades étnicas, reservas forestales y cultivos agrícolas a lo largo y ancho del país.

Significan, sin duda, cruciales inversiones en momentos de recesión global. Vitales, además, para el sostenimiento de la "confianza inversionista" como pilar del modelo económico del Gobierno. La otra cara de la moneda son los profundos daños ecológicos que los ambientalistas han documentado en cada uno de estos proyectos.

El caso de La Colosa es una clásica disputa ambiental entre una multinacional minera, la Anglogold Ashanti, y comunidades agrícolas locales. El oro contra el agua. Y en el medio, el Gobierno, que procura conciliar a las partes. No quiere perder una enorme inversión extranjera que traerá empleo y regalías, ni poner en peligro el distrito de riego más grande del país. Habrá que seguir de cerca este caso.

Las decisiones en la carretera del Chocó y la mina de oro del Tolima confirman las presiones sobre el sector ambiental para no ahuyentar inversiones ni detener proyectos mineros. El escenario menos deseable sería echar por la borda los estándares ambientales con el alegato de que están retrasando el desarrollo económico.

Un extremo pernicioso es el radicalismo ecológico, que a toda obra le pone trabas. Pero otro peor es el que piensa que el desarrollo de un país se puede construir sobre las ruinas de sus riquezas naturales. Es el camino que podemos estar transitando.
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